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Un poema de Robert E.Howard

miércoles, 4 de octubre de 2017




Robert E. Howard compuso este poema en una carta a su amigo Tevis Clyde Smith. Mi traducción del poema es amateur pero está hecha con cariño. Espero que os guste.


¿Pero quien es ese que cabalga en un blanco como la plata?
Atuendo que averguenza a las estrellas cruzando la noche
Casco escudo y su corsé,todo destello
Como un cruzado salido de un sueño a la deriva
Sobre un burro brincando herrado con llamas
Asciende,heraldos del pasado,rebuznad en adelante su nombre


 Versión Original
 But who is this who rides in silver white
Attire that shames the stars across the night?
Helmet and shield and corselet all a-gleam,
Like some crusader from a drifting dream
Upon a prancing jackass shod with flame—
Rise, heralds of the past, bray forth his name



Poema de Christina Rossetti

lunes, 6 de marzo de 2017
De nuevo os traigo un nuevo poema de corte fantástico en esta sección. Este poema escrito por la poetisa Christina Rosetti(1830-1894) fue recopilado junto con otros de sus primeros poemas  en el libro "Goblin Markets and Others Poems". Como siempre os dejo un tema musical para acompañar la lectura del poema.





El Mercado de los Duendes

De la mañana a la noche
gritan los duendes a troche y moche:
"nuestros frutos comprad,
venid, venid y comprad
membrillos y manzanas,
limones y naranjas
rollizas cerezas,
melones y fresas,
sonrosados melocotones,
arándanos silvestres
moras atezadas,
zarzamoras muy moradas,
piñas y garraberas,
albaricoques y frambuesas;
que alcanzan su madurez
en verano todas de vez;
la mañana llega
y la tarde se aleja,
comprad lo que el verano deja:
de la viña uvas frescas,
granadas hermosas y plenas,
dátiles y peras,
de fraile y claudias son las ciruelas,
también damascenas y de yema,
venid y probadlas, no os dé pena:
pasas y grosellas,
encarnadas bayas,
higos a raudales
cítricos meridionales,
dulces y lozanos:
comprad, alargad esa mano.


Dos Poemas de Lovecraft (Vol 2)

jueves, 12 de enero de 2017


En esta sección vuelve el Maestro H.P Lovecraft. Dos poemas escritos de su puño y letra acompañados por un tema musical para lograr un ambiente acorde a la temática del poema. A disfrutarlos.





Azatoth
El demonio me arrastró por el vacío sin sentido.
Más allá de los brillantes enjambres del espacio dimensional,
Hasta que no se extendió ante mí ni tiempo ni materia
Sino sólo el Caos, sin forma ni lugar.
Allí el inmenso Señor de Todo murmuraba en la oscuridad
Cosas que había soñado pero que no podía entender,
Mientras a su lado murciélagos informes se agitaban y revoloteaban
En vórtices idiotas atravesados por haces de luz.
Bailaban locamente al tenue compás gimiente
De una flauta cascada que sostenía una zarpa monstruosa,
De donde brotaban las ondas sin objeto que al mezclarse al azar
Dictan a cada frágil cosmos su ley eterna.
-Yo soy Su mensajero-, dijo el demonio,
Mientras golpeaba con desprecio la cabeza de su Amo.

Los Jardines de Yin
Más allá de ese muro, cuyo tapial antiguo
casi tocaba el cielo con sus torres de musgo,
recordaba jardines suspendidos, con flores,
donde volaban pájaros, mariposas y abejas.
Recordaba senderos, con puentes que colgaban
sobre estanques de loto que reflejaban frisos
de templos. Y cerezos con hojas delicadas
contra un cielo rosado y en lo alto, las garzas.
Estaría allí todo, ¿pues no mis viejos sueños
abrieron esa red de linternas de piedra
donde vagan, confusos, arroyos somnolientos
que persiguen la sombra de las parras colgadas?
Me apresuré hacia el muro, gigantesco y sombrío,
y entonces descubrí que no hay ninguna puerta.

Poema de Lin Carter

viernes, 25 de noviembre de 2016


Lin Carter (1930-1988) Escritor norteamericano de Fantasía y Ciencia Ficción fué uno de los colaboradores para continuar las aventuras de Conan el Cimmerio, personaje ícono del gran Robert E. Howard. Os dejo con un poema vibrante y como para ambientar la épica os traigo una canción acorde espero para ello. ¡A disfrutarlo!



CANTO DE MUERTE DE
CONAN EL CIMMERIO

El camino era largo, el camino era áspero
Y el cielo era frío y gris;
La blanca luna era un bloque congelado
En el pálido albor y sin color de la mañana;
Pero ladrón y protituta, rey y guardia...
Guerrero, mago, bribón y bardo...
Todos se acompañaban por el camino.
El viento era cortante como un cuchillo afilado
Mientras soplaba desde los mares salados,
El viento de la tempestad resucitaba a una apariencia de vida
A los oscuros esqueletos de los árboles;
Pero yo bebía el vino espumante de la vida...
El vino del saqueo y del bramar y de la lucha...
Hasta la última gota amarga.
De joven, vine del Norte salvaje a la ciudad
De la sed y el pecado, con la antorcha y el acero,
Con la sangre y las llamas
Me gané lo que un hombre puede tener;
Sí, jugué y gané en el juego del demonio...
Tuve esplendor y gloria, y fama fulgurante
Y me reí ante el guiño de la muerte.
Y hubieron adversarios que combatir y asesinar..
Y coronas que conquistar y desechar...
Y amigos de quien fiarse...
Y labios que devorar con brama...
Y cantos con los que ahuyentar la oscura noche...
Y vino que beber hasta el despuntar del día...
¿Qué importa si al final, todo será polvo?
Yo me he ganado mi parte de vuestras gemas y vuestro oro
Pero ellos se reducen a polvo;
Me he regodeado con lo mejor que ofrece la vida;
Y que el demonio se guarde el resto.
La fosa es profunda, y la noche es fría...
El mundo es un cráneo de moho maloliente...
¡Y yo me río de vuestros miserables dioses!
El sutil camino se devana en un pueblo maldito,
donde hasta la tierra es árida y negra
pero nosotros somos una banda alegre y gozosa,
que no eligió la vida más fácil:
asaltos, saqueos e incendios...
y la vida a mi derecha me acompaña, riendo...
y la muerte cabalga a mis espaldas.
El camino era polvoriento y áspero y largo...
Crom, pero un hombre se seca...
Yo estoy cansado y la muerte es fuerte...
Pero la carne nace para morir.
¡Salve, oh dioses! Fue una brigada alegre
la que me acompañó con cantos y con brío...
bajo un cielo sin estrellas.
He escuchado monjes gordos y astutos
Hablar de cómo las almas de los condenados
Se retuercen y gimen.
Este paraíso, ellos lo pueden comprar y vender
A cambio de oro y sólo de oro;
En las llamas, las escrituras y también los monjes
Yo bajo hacia la boca escarlata del infierno...
¡A la conquista del trono del demonio!
Me he enfrentado a la vida con audacia y sin miedo...
¿Debo acaso vacilar al acercarse la muerte?
La vida es sólo un juego que he jugado
Con la muerte, año tras año;
¡Saludos, oh valerosos amigos que he conocido
y esclavos y guerreros y ágiles jovencitas!
No lamento ningún paso del sendero que he recorrido...
El sendero termina...aquí.







Poema El Kraken de Alfred Tennyson

sábado, 8 de octubre de 2016


En esta sección sobre poesía os traigo un poema sobre el monstruo de los abismos marinos por excelencia del poeta Alfred Tennyson. Como es habitual pongo una canción para crear ambiente en la lectura.



El Kraken
Bajo los truenos de las superficie,
en las grietas del mar abismal,
el Kraken duerme su antiguo sueño sin sueños.
Pálidos reflejos se agitan alrededor
de su oscura forma;
vastas esponjas de milenario crecimiento y altura
se inflan sobre él, y en lo profundo de la luz enfermiza,
pulpos innumerables y desmedidos baten
con brazos gigantescos
la verdosa inmovilidad,
desde secretas celdas y grutas maravillosas.
Yace ahí desde siglos, y yacerá,
cebándose dormido de inmensos gusanos marinos
hasta que el fuego del Juicio Final consuma la hondura.
Entonces, para ser visto una sola vez por hombres y por ángeles,
rugiendo surgirá y morirá en la superficie.


El Camino de los Reyes Poema de Robert E.Howard

jueves, 1 de septiembre de 2016





 Os traigo otro poema de uno de los maestros indiscutibles de la literatura fantástica:Robert E.Howard. Espero que os guste el tema musical que he elegido para crear el ambiente que se merece el poema.









El Camino de los Reyes

Cuando era un gran guerrero, resonaban
Los tambores en mi honor.
El pueblo esparcía polvo de oro ante
Los cascos de mi caballo.
Más ahora que soy rey, la gente murmura
a mi paso con disgusto.
Y temo hallar veneno en mi copa, y recibir
una cuchillada por la espalda.
Reluciente concha de una vieja mentira,
Fábula de derechos divinos,
Tú ganaste tu corona por herencia,
Pero la sangre fué el precio de la mía.
El trono que yo obtuve con sangre y sudor,
Por Crom, que jamás lo venderé,
Ni por un valle lleno de oro, ni ante la
Amenaza de los fuegos del infierno.
¿Qué se yo de los usos cultos, del lujo,
de sutilezas y mentiras?
Yo, que nací en una tierra inhóspita
Y que fuí amamantado bajo el cielo.
El lenguaje sutil, la astucia, todo fracasa
Cuando cantan las espadas.
Venid a morir, perros.
Sabed que fuí un hombre,
Antes de ser rey.

Un par de poemas de Lovecraft

sábado, 23 de julio de 2016


En esta sección como viene siendo habitual os dejo un par de poemas acompañados de música ambiental. Esta vez los poemas son  del maestro del horror y el suspense: Howard Phillips Lovecraft.
 






El Libro


El lugar era oscuro y polvoriento, un rincón perdido
en un laberinto de viejas callejas junto a los muelles,
que olían a extrañas cosas venidas de ultramar,
entre curiosos jirones de niebla que dispersaba el viento del oeste.
Unos cristales romboidales, velados por el humo y la escarcha,
apenas dejaban ver los montones de libros, como árboles retorcidos
pudriéndose del suelo al techo... huellas
de un saber antiguo que se desmoronaba a precio de saldo.

Entré, hechizado, y de un montón cubierto de telarañas
cogí el volumen más cercano y lo leí al azar,
temblando al ver las raras palabras que parecían guardar
algún arcano, monstruoso, para quien lo descubriera.
Después, buscando algún viejo y taimado vendedor,
sólo encontré el eco de una risa.


Hesperia
El ocaso invernal, refulgiendo tras las agujas
Y las chimeneas medio desprendidas de esta esfera sombría,
Abre anchas puertas hacia algún año olvidado
De viejos esplendores y deseos divinos.
Futuras maravillas arden en aquellos fuegos
Llenos de aventura y sin sombra de temor;
Una hilera de esfinges señala el camino
Entre trémulos muros y torreones hacia liras distantes.

Es la tierra donde florece el sentido de la belleza,
Donde todo recuerdo inexplicado tiene su raíz,
Donde el gran río del Tiempo inicia su curso descendiendo
Por el vasto abismo en sueños de horas iluminadas por las estrellas.
Los sueños nos acercan... pero un saber antiguo
Repite que el pie humano jamás ha hollado sus secretos.

Poema Sherlock Holmes de Borges

jueves, 23 de junio de 2016


Os traigo un poema sobre Sherlock Holmes, el famoso detective referencia fundamental de la novela policiaca hasta nuetros días. Jorge Luis Borges plasma en el poema su particular homenaje a la criatura de Arthur Conan Doyle. También os dejo música de ambiente para mayor disfrute.







Sherlock Holmes.  Jorge Luis Borges


No salió de una madre ni supo de mayores.

Idéntico es el caso de Adán y de Quijano.

Está hecho de azar. Inmediato o cercano

lo rigen los vaivenes de variables lectores.



No es un error pensar que nace en el momento

en que lo ve aquel otro que narrará su historia

y que muere en cada eclipse de la memoria

de quienes lo soñamos. Es más hueco que el viento.



Es casto. Nada sabe del amor. No ha querido.

Ese hombre tan viril ha renunciado al arte

de amar. En Baker Street vive solo y aparte.

Le es ajeno también ese otro arte, el olvido.



Lo soñó un irlandés, que no lo quiso nunca

y que trató, nos dicen, de matarlo. Fue en vano.

El hombre solitario prosigue, lupa en mano,

su rara suerte discontinua de cosa trunca.



No tiene relaciones, pero no lo abandona

la devoción del otro, que fue su evangelista

y que de sus milagros ha dejado la lista.

Vive de un modo cómodo: en tercera persona.



No baja más al baño. Tampoco visitaba

ese retiro Hamlet, que muere en Dinamarca

que no sabe casi nada de esa comarca

de la espada y del mar, del arco y de la aljaba.



(Omnia sunt plena Jovis. De análoga manera

diremos de aquel justo que da nombre a los versos

que su inconstante sombra recorre los diversos

dominios en que ha sido parcelada la esfera.)



Atiza en el hogar las encendidas ramas

o da muerte en los páramos a un perro del infierno.

Ese alto caballero no sabe que es eterno.

Resuelve naderías y repite epigramas.



Nos llega desde un Londres de gas y de neblina

un Londres que se sabe capital de un imperio

que le interesa poco, de un Londres de misterio

tranquilo, que no quiere sentir que ya declina.



No nos maravillemos. Después de la agonía,

el hado o el azar (que son la misma cosa)

depara a cada cual esa suerte curiosa

de ser ecos o formas que mueren cada día.



Que mueren hasta un día final en que el olvido,

que es la meta común, nos olvide del todo.

Antes que nos alcance juguemos con el lodo

de ser durante un tiempo, de ser y de haber sido.



Pensar de tarde en tarde en Sherlock Holmes es una

de las buenas costumbres que nos quedan. La muerte

y la siesta son otras. También es nuestra suerte 
convalecer en un jardín o mirar la luna


Poema Cimmeria de Robert E. Howard

lunes, 6 de junio de 2016



Posteo un gran poema escrito por Robert E. Howard en 1932, el creador de Conan sobre la tierra natal del personaje. Os pongo también una canción como posible ambiente para mayor disfrute del poema.







Cimmeria

Yo recuerdo
los bosques oscuros que cubrían los cerros sombrios;
la perpetua bóveda de nubes grises,
los turbios arroyos que bajaban silenciosos,
y los vientos que susurraban por los desfiladeros.

De horizonte en horizonte,
de cerro en cerro, de ladera en ladera,
cubierta por árboles tristes,
asi era nuestra adusta tierra.

Asi, cuando un hombre
trepaba a un pico escarpado
y oteaba,
solo veia el horizonte interminable,
de cerro en cerro,
de ladera en ladera,
todos ellos del mismo color.

Tierra triste, que parecia reunir a los vientos,
nubes y sueños que rehuyen al sol,
las ramas agitadas por el viento solitario
y, por doquier, los bosques oscuros, olvidados por el palido sol;
que de los hombres arrancaba chatas sombras;
la llamaban Cimmeria,
tierra de Oscuridad y Noche.

Fue hace tiempo, lejos de aqui.
He olvidado el nombre que me dieron los hombres.
El hacha y la lanza de punta de silex son como un sueño,
y las cacerias y guerras una sombra.

Solo recuerdo la quietud de esa sombria tierra;
las nubes eternas sobre los cerros,
la media luz de los bosques eternos.
Cimmeria, tierra de Oscuridad y Noche profunda.